La siguiente es una carta de Monseñor Richard López, del colegio St. Pius, al presidente Barack Obama.
Estimado Señor Presidente:
Mi nombre es Richard López. Soy un sacerdote católico y profesor en la escuela secundaria católica St. Pius X en Atlanta, GA. Fui ordenado sacerdote hace 39 años y me he desempeñado como maestro por 30 años. Me dirijo a Usted en representación propia y de mis estudiantes, que están por graduarse del colegio St. Pius. Ya que el mandato HHS significaría que la Clase del 2012 sería la última en graduarse de nuestra escuela, le pedimos respetuosamente que por favor nos responda las siguientes preguntas:
- Por favor explíquenos, ¿por qué su administración hizo creer a nuestros Obispos que los Derechos de Conciencia serían respetados durante el debate del Acta de Cuidados de Salud Accesibles? Parece que ésta fue nunca su intención.
- ¿Podría explicarnos cómo así el mandato del Departamento de Salud y Servicios Humanos no viola la Constitución, donde claramente se establece que: “El congreso no propondrá ley alguna que se refiera al establecimiento de alguna religión o prohibiendo el libre ejercicio de ella”? Este mandato nos fuerza a aceptar métodos que claramente violan nuestras convicciones y nuestra moral.
- Tenemos dos dichos en la pared de nuestro salón. De Sócrates tenemos: Es mejor sufrir el mal que hacer el mal, y de San Pablo: Nunca hagas el mal, aún cuando trates de hacer el bien. ¿Usted comprende que este mandato nos obliga a respaldar métodos que son inmorales basados en las leyes naturales y Divinas, y que nosotros nunca seremos parte de estas violaciones?
- ¿Su administración entiende que las consecuencias de este mandato serían la desobediencia civil por nuestra parte o el cerrar nuestras facilidades educativas y de salud, que han beneficiado a miles de personas y que dan empleo a otros miles de ellas, y que adicionalmente han brindando servicios mucho mejores que los del gobierno por 200 años en esta nación?
Permítame terminar resaltando una situación muy clara. Además de enseñar en la escuela secundaria católica St. Pius X, he estado también en residencia múltiples veces durante nueve años en el Hogar para pacientes con cáncer Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Continúo visitando a las Hermanas de manera regular. Desde 1939 las Hermanas Dominicas de Hawthorne han brindando cuidado a miles de pacientes terminales sin costo alguno para estos pacientes o al estado. La gran mayoría de estos pacientes no eran católicos, al igual que 1/3 de los estudiantes de nuestro sistema escolar. ¿Se imagina Usted por un segundo que estas religiosas podrían continuar con su labor en una situación que compromete su conciencia, tal como lo hace este mandato? ¿Es esta la recompensa que el estado le da a estas mujeres, y a miles de otras personas que como ellas, han servido desinteresada y sacrificadamente por generaciones? ¿Seremos tanto ellas como nosotros, penalizados por este mandato, por haber servido, amado y enseñado a personas que no son católicas?
Señor Presidente, apelo a su conciencia, ¿permitirá Usted que la presión de aquellos, que ven el aborto y la anticoncepción como un “derecho” más importante que nuestros derechos constitucionales y nuestas conciencias, destruya nuestro trabajo de caridad, nuestra educación, nuestros hospitales, nuestras clínicas y nuestros centros de atención?
Señor Presidente, mis estudiantes y yo esperamos su respuesta. Señor Presidente, Usted dijo una vez: “Necesitamos padres que comprendan que la responsabilidad no termina con la concepción.” En el fondo de su corazón Usted sabe que que la ciencia siempre ha enseñado que la vida comienza al momento de la concepción. La Iglesia Católica no cree que el embarazo es una enfermedad que se deba prevenir; la Iglesia Católica no cree que ningún problema justifica el matar a otro ser humano a través del aborto, la destrucción de embriones o la eutanasia. Estamos unidos en esta convicción, y estamos preparados para defenderla aún cuando esto implique cerrar todas las instituciones que han mejorado la vida de millones de Americanos por cientos de años.
Sinceramente,
Monseñor Richard Lopez
Maestro
Escuela católica secundaria St. Pius X
